Filed under Deportes
Crónica: Triatlón B de Balaguer
El pasado fin de semana nos fuimos a hacer el Triatlón B de Balaguer, un triatlón de distancia Half Ironman. Cargamos el coche el viernes y a la noche ya estábamos montando la tienda en el Camping la Noguera, nuestra primera experiencia como campistas.
El sábado a media mañana tuvimos el briefing. Se podría resumir en tres puntos en concreto:
- El agua está fría, muy fría. Con neopreno tendremos frío, sin neopreno es una imprudencia.
- Cambios en el circuito de bici. Se descarta la subida a Massos, pero se mantiene el desnivel acumulado aunque se alarga unos kilómetros más.
- El circuito de bici es duro, muy duro. El circuito tiene tres rampas duras del 13% en el recorrido, por lo que hay que reservarse para la carrera.
Bien, con esto se hacen las 12 y nos vamos a comer que para las 15h ya estaríamos en el agua. Comida en un restaurante italiano la Nona, riquísimo. Casi con el postre todavía bajando por el gaznate nos subíamos al bus que nos llevaría hasta el lago para la salida.
Faltaba casi una hora hasta la salida a las tres, de modo que terminé de prepararlo todo para hacer una transición rápida. Me enfundé el neopreno y a la que los organizadores nos dejaron entrar en el agua intenté calentar un poco. Al meter el pie en el agua se me heló hasta el poco moquillo que tenía. Qué fría estaba el agua, por Dios!
No fui el único en chillar como una nena mientras me metía en el agua, pero con tanto macho ya se sabe, no hay que disimular que todos somos de la misma condición
. A medida que el resto de triatletas se iba metiendo en el agua, los jueces no paraban de insistir en que respetáramos la línea de salia. La salida sería en el agua.
La alarma sonó cuando los jueces nos hicieron salir del agua. La gente comentaba, cuchicheaba que estaba tan fría que seguramente la quisieran recortar. A mí me hacían un favor la verdad, no tenía muchas ganas de nadar en el lago: estaba todo verde y no se veía a un palmo de distancia dentro del agua. Finalmente el juez habló:
- Saldremos desde el agua. Os dirigiréis hasta la boya blanca, la dejaréis por la derecha y luego tomaréis para la segunda boya blanca que también dejaréis a la derecha, luego en paralelo hasta la boya amarilla de delante de la salida…
Expectación en el público por si decía que salíamos directamente y sólo dábamos una vuelta
- …y luego en diagonal hacia la boya blanca de nuevo para una segunda vuelta, dejando siempre las boyas a la derecha.
el agua fría y el recorrido entero.
Todos al agua de nuevo, pero yo poniéndome a la cola, quería ir tranquilo y sin palos en el agua.
PAM!! Empieza la prueba.
Con el agua fría de nuevo corriendo por mi espalda, la manada de triatletas se empieza a mover, gente a la derecha que quiere adelantar, gente a la izquierda que se cruza en una línea inexistente hacía una boya que no existe, por delante pies y más pies, algunos rápidos que intento seguir porque me dan espacio, otros lentos que me hacen parar para no recibir una patada. Como siempre los primeros 400m hasta la primera boya son incómodos, agónicos diría yo, te hace plantear qué haces tú allí.
- Venga Xavi, tranquilízate, en el primer giro la cosa se pondrá mejor.
Me tenía que ir automotivando para continuar nadando, no poder ver nada más lejos de un palmo de mi cara bajo el agua me dejaba intranquilo, temeroso de lo que pudiera encontrarme.
Pasó la primera boya, giro a la derecha y hacia la segunda boya blanca. Aquí la cosa estaba mejor, aunque todavía había gente intentando pasar por derecha o izquierda, se cruzaban sin llegar a mantener una dirección correcta. La segunda boya estaba a tiro piedra, muy juntas, tras el giro todo cambió.
Me puse por la derecha, creo que pillé una corriente a favor y sin nadie delante tenía la sensación que volaba dentro el agua. Sí! Estaba nadando de verdad, del tirón, sin parones, y sin molestias por el neopreno ni en brazos, hombros ni cuello. Ideal!
Llegué rápido a la boya amarilla del primer giro y realicé una segunda vuelta a buen ritmo. Llegué a creer que podría salir del agua en 32 minutos, sólo hacía que adelantar a gente dentro del agua que parecían tapones de corcho en el agua a merced de las corrientes, sin parecer moverse.
Último giro y saldría del agua, una natación genial. Salgo del agua, pongo el pie en el primer escalón y se me cae el mundo al suelo.
Realmente fui yo quien se cayó al suelo, no podía levantarme, estaba mareado con ganas de vomitar, me senté en el escalón. El público me preguntaba qué me pasaba, ofrecía su ayuda, me ayudaron con la cremallera del neopreno y me lo dejé a media cintura. Me tumbé, mirando al cielo, notaba como todo se movía, pensé: - Abandono!
Miré el crono, 40 minutos. Buff muy lento. Yo seguía mareado y a mi lado salían más y más triatletas. Al salir del agua quedé por el medio del grupo, empezando desde la cola
. Era mi triunfo, terminé del montón y no de los últimos como un mes antes en el Ironcat. Iban pasando los minutos y la cosa no mejoraba. El médico me controlaba en todo momento, hasta oí mi nombre varias veces, cuando conseguí fijar la vista en la persona que me hablaba vi a un amigo de Canet. – ¿Qué hacía allí?
Hablé con él un rato, hasta que pude levantarme, todavía iban saliendo trialetas del agua. Fui a por la bici tambaleándome. Me senté de nuevo en el suelo y luego me estiré al lado de mi bici. Estaba ella sola, desierto de bicis, todos habían salido ya, era el último y posiblemente la bici no saldría de allí. Me quité el neopreno desde el suelo como pude, tomé un gel energético y bebí isotónica del bidón de la bici.
No sabía si dejarlo, estaba fatal. Todavía quedaban 5 triatletas para salir del agua, uno de ellos, con la bici cerca de mí. Se cambió a mi lado, me animó y me deseó suerte. Pensé que no lo podía dejar tan pronto, cogería la bici y si la cosa no mejoraba haría media vuelta y me retiraba. Conseguí calzarme, ponerme el casco y todos los geles y barritas que había preparado. Me levanté y cogí la bici. Caminando llegué hasta la carretera, me subí y me dejé caer.
El crono, 1h 02′. 22 minutos parado y todavía sintiéndome fatal.
Llegué a Gerb y empezamos la ruta, subida. No tiraba, las piernas bien, no dolían pero no tenía fuerzas, todavía me daba vueltas la cabeza. Me adelantaron 3 personas más, creía que ya no habría nadie por detrás de mí.
Un correcat se puso a mi lado, hablamos, me dio ánimos y deseándome suerte se alejó. Me quedé sólo de nuevo, en la cola. Tras 20 minutos encima la bici me paré, respiré, me tomé otro gel, bebí y hasta hice un pipi
. Me subí de nuevo a la bici y a dar pedales. Sólo pensaba en abandonar y terminar con esta agonía.
Había hecho 200km para venir aquí, dos horas largas de coche, tenía esperándome a una chica que no sabía nada de mí desde las 13h que cogí el bus que nos llevó al lago. No podía dejarlo así como así, de modo que dejé la mente en blanco y dar solo pedales. Esta sensación me duró una larguísima hora. Luego la cosa fue mejorando.
Llegué al primer avituallamiento, me paré, hablé con los chicos de allí, llené bidones y comí algo de lo que tenían, no había prisa, ya no pensaba en el tiempo de corte, sólo en intentar disfrutar de la bici. Entonces sí empecé a disfrutar de la bici, del paisaje, de las vistas y del esfuerzo. El ritmo fue ganando alegría y ahora sí los minutos no parecían horas, sinó segundos. Apretaba lo que podía, tenía que recuperar y llegar a Balaguer habiéndolo dado todo.
Tras casi dos horas de pedaleo empecé a ver gente en el horizonte, los tenía a tiro y me esforcé por pasarlos. Poco a poco pude ir ganando posiciones. Poco a poco iban cayendo como moscas en las rampas del 13% que aproveché para ganar terreno al que me precedía. Sin darme cuenta llegaba el km 60, haríamos un bucle y luego directo a Balaguer.
Adelanté a 5 ciclistas más en el bucle de 10km. Controlaba la hora, pero era consciente que no llegaba al tiempo de corte, lo di todo en las rectas para arañar esos minutos que antes había perdido tumbado en el suelo.
Llegué a Balaguer, todavía faltaban 3km ratoneros por sus calles. Por fin el Mur de la Creu, primero la bajada, pongo todo lo que llevo, al final mi chica esperando con cámara en mano. Chillando: – Vinga Xavi! Que tu pots! – Giro a mano derecha y el muro. Me pongo de pie y empiezo a subir, rápido, esto ya termina, la claca de correcats anima como si fuera el primero en pasar por allí, ánimos que te ayudan a subir. Corono los últimos metros y mi corazón va a mil.
Tras unos minutos más, llegué al río, a 100 metros los boxes. Marga al final del paseo saltando de alegría porque al fin llegaba tras más de 4 horas de duro ciclismo. Le dejé la bici a la organización.
Lo conseguí: una natación estupenda, recuperarme de un mareo con el que salí que me dejó KO, aguantar 4h encima la bici cuando al cogerla sólo pensaba en dejarlo, darlo todo para intentar llegar al corte y tras llegar y decirme los jueces que no pasaba el corte y aquí terminaba todo, NO perder la sonrisa!
Llegué tarde, 20 minutos tarde del tiempo de corte y los jueces no me dejaron pasar. Se terminó la carrera de golpe.
Este año me quedé sin camiseta de finisher, no pude terminar, el año que viene ya veremos.
Por el momento, a saber porqué me mareo tanto al salir de la natación.
Entradas relacionadas





