Tres semanas sin escribir ningún post. Falta de motivación seguramente. Llevo tres semanas sin salir a sudar la camiseta, sin pasear la flaca (bici carretera) o la burra (bici montaña), es más, todavía llevo el dorsal de la Selènika puesto en mi Gary Fisher desde el pasado 26 de septiembre. Estos días me ha faltado motivación para moverme y encima el tiempo ha cambiado, hace más frío y todavía da más pereza salir a entrenar. Pero entrenar para qué? That is the question! Sin un rumbo, sin una meta, sin una motivación se me hace imposible salir. Para mí que el oso de la Noe se vino conmigo al saludarnos en la Selènika. Será eso…
Tras mucho pensar y reflexionar, empecé a confeccionar un calendario de retos, una media por aquí, una maratón por allá, un medio Ironman más, pero me falta algo para salir. Salir solo es duro, muy duro, si estuviera en un club, todo esto sería mucho más fácil – pensé.
Dicho y hecho, me he apuntado al club STPiri (Secció Triatlò Piri) de Vilassar de Mar.
El año pasado fui de independiente, a mi rollo, probándome que podía conseguir lo que quisiera, los resultados aunque no fueron del todo malos, no salieron como yo esperaba: pájara en el Ironcat, abandono en Balaguer, en Malgrat no fui tan rápido como me pensaba, en los 10k de Mataró tampoco hice el tiempo esperado y en la Selènika un nuevo abandono, poco a poco fui cancelando pruebas porque no me sentía con ganas de hacerlas, bastante desmotivado. Y creo que una forma de cambiar esto es apuntándome a un club de triatlón, los Piri me caen aquí al lado y aunque no son “elitistas” sí se toman en serio los entrenamientos: lo que yo necesito, que me metan caña para mejorar mi forma física que por ahora ha ido de capa caída a lo largo de estos últimos meses. Nada más fácil que sólo una llamada y un email y ya soy piri. Ayer fui al primer entreno con ellos, running tocaba y no había mejor manera de empezar que un Test de Cooper. Correr 12 minutos echando el hígado para sólo cubrir 2.6km yendo a 190 pulsaciones de media. Es de imaginar como quedé, el último minuto me dolía un costado, fatal fatal. En un momento le dije al míster que mi pulsómetro no funcionaba bien, 190ppm no eran normales, y va él y me suelta:
- Vas bien, dále más caña!
Con esta gente o me pongo en forma de una vez o muero en el intento
P.D: Esta noche toca piscina, espero que el socorrista esté cerca para sacarme del agua cuando me ahogue de agotamiento
Tags: reflexiones, stpiri, triatlón